Hay una pregunta que muchas familias de Rivas-Vaciamadrid nos traen a consulta, especialmente a partir de que el colegio empieza a señalar dificultades: ¿mi hijo tiene TDAH o simplemente es muy activo?
Es una pregunta legítima, y no siempre fácil de responder. El TDAH —Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad— es uno de los diagnósticos más frecuentes en la infancia, pero también uno de los más mal utilizados. Algunos niños lo tienen y nadie lo ha detectado. Otros llevan ese diagnóstico sin que realmente encaje. Y muchos padres viven en una incertidumbre que no les ayuda a acompañar bien a sus hijos.
Este artículo es para aclarar un poco ese panorama.
Qué es el TDAH (y qué no es)
El TDAH es una condición del neurodesarrollo que afecta a la capacidad de regular la atención, el impulso y, en algunos casos, el nivel de actividad motora. No es un problema de carácter, ni de falta de esfuerzo, ni de mala educación.
Un niño con TDAH no es que no quiera prestar atención. Es que su cerebro tiene genuinas dificultades para sostenerla, filtrar distracciones y organizar la conducta en el tiempo. Eso tiene base neurobiológica y responde bien a intervención temprana.
"El TDAH no se cura con más esfuerzo ni con más disciplina. Se acompaña con comprensión, estrategias adecuadas y, cuando es necesario, apoyo profesional."
Lo que no es TDAH: un niño que se aburre porque el colegio no le estimula, un niño con ansiedad que no puede concentrarse porque está preocupado, o simplemente un niño con mucha energía que necesita más movimiento del que el aula le permite. Todas esas situaciones se parecen superficialmente al TDAH, pero son cosas distintas.
Las señales que sí merecen atención
En casa
- Tiene dificultades para terminar tareas que ha empezado, aunque le interesen
- Pierde objetos con frecuencia (mochila, estuche, chaqueta...)
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente
- Le cuesta esperar su turno o tolerar la frustración
- Actúa antes de pensar, con consecuencias que después lamenta
- Se distrae con cualquier cosa cuando hace los deberes
En el colegio
- Los profesores señalan que se distrae mucho o que interrumpe
- No anota los deberes o los anota mal
- Rinde por debajo de lo que parece capaz cuando se le presta atención individual
- Le cuesta organizarse con el tiempo y las tareas
- Empieza bien los exámenes pero pierde el hilo o los termina con errores evitables
Para hablar de TDAH, esas dificultades deben aparecer en varios contextos (casa, colegio, actividades extraescolares), con una duración de al menos seis meses y generando un impacto real en el funcionamiento del niño. Un mal trimestre o una etapa difícil no es TDAH.
Cómo se evalúa el TDAH
El TDAH no se diagnostica con un test de diez minutos ni con un cuestionario online. Una evaluación rigurosa lleva tiempo y tiene varias partes.
En Ithaka Psicología, cuando una familia nos consulta por posible TDAH, hacemos lo siguiente:
Entrevista con los padres
Recogemos la historia del niño, cómo ha ido el desarrollo, qué dificultades concretas observan y desde cuándo. Es el punto de partida de cualquier evaluación seria.
Escalas de valoración
Los padres y los profesores rellenan cuestionarios estandarizados que recogen su percepción del comportamiento del niño en distintos contextos. Necesitamos saber cómo es en casa y cómo es en el colegio.
Evaluación neuropsicológica
Aplicamos pruebas que miden atención, memoria de trabajo, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas. Esto es lo que distingue una evaluación rigurosa de una que no lo es.
Sesión de devolución e informe
Explicamos a los padres qué hemos encontrado, qué significa y qué pasos seguir. Siempre con un informe escrito con orientaciones para la familia y el colegio.
Si tras la evaluación hay indicios sólidos de TDAH, coordinamos con el pediatra o el neuropediatra si hace falta, y diseñamos un plan de intervención que incluye al colegio.
¿Y si tiene TDAH? ¿Qué se hace?
Depende del perfil y la intensidad. No todos los niños con TDAH necesitan medicación, y la medicación sola nunca es suficiente. Lo que sí funciona, con evidencia sólida, es la combinación de:
- Intervención psicológica con el niño (estrategias de autorregulación, organización, manejo de la frustración)
- Trabajo con los padres para adaptar el entorno en casa
- Coordinación con el colegio para adaptar metodología y apoyos
- Valoración médica cuando el impacto funcional es significativo
El pronóstico de un niño con TDAH que recibe un buen acompañamiento es muy bueno. Muchos adultos con TDAH llevan vidas plenas y productivas cuando han aprendido a conocerse y a gestionar sus particularidades. El objetivo no es "curar" el TDAH, sino que el niño pueda desarrollarse con las herramientas que necesita.
Si llevas tiempo con dudas, lo más útil no es seguir esperando a ver si se pasa. Una consulta no compromete a nada, y en muchos casos sirve simplemente para descartar y quedarse tranquilo. En otros, abre un proceso que cambia las cosas de verdad.
¿Tienes dudas sobre tu hijo
o hija? Hablemos.
La primera sesión con la familia es gratuita. Sin compromiso, para conocernos y valorar juntos si podemos ayudar.
Pedir cita →